La investigación periodística se realiza a partir del interés del periodista por desmantelar y abrir paso a un conocimiento de datos ocultos. La tendencia periodística a demás de tener la obligación de informar con veracidad, debe adquirir la noción de investigar, aunque no se considere relevante para el medio al que pertenece.
En el país la carencia de historia, de investigación y de contextualización imprimen al pueblo colombiano en una insensatez y desconocimiento progresivo de los hechos que transcienden diariamente, aquellos que se quedan inmersos en la regularidad de la información y la insuficiencia del tiempo. La facilidad noticiosa y la carencia investigativa hacen de los informativos medios para conformismo y la manipulación.
El periodismo investigativo se permite desmantelar, reconocer y denunciar los imperios que afectan el desarrollo de la sociedad, sin embargo es preciso concientizarnos del poder manipulador de las tendencias dominantes en la información. Estos como medios públicos o privados hacen alarde de su poder en la medida de tomar o irrevocar hechos que puedan ir en contra de sus intereses, impidiendo la libre expresión que promulga la constitución Colombiana.
Es posible caer en la manipulación de los medios de comunicación y en una limitación de los actos investigativos propuestos. Es así como algunas entidades informativas a través de la edición se hace cargo de lo que pueda publicarse, esperando con el paso del tiempo la ampliación de fuentes y términos que puedan enriquecer la información, resaltando de tal manera las falencias en la labor investigativa.
Es coherente e inteligente tomar la vocería de un pueblo, hallar una verdad que sea visible por todos, que de razón de algo y rinda cuentas a sus interesados, buscar en la sensibilidad propia la respuesta a la problemática ciudadana y a los hechos ocultos.
Hacer alarde del periodismo como modelo de liberación y evocación social haría parte de un nuevo método de superación económica, política y social en un país donde los fraudes, los robos, las desfalcadas, entre otros no harían parte de un nuevo gobierno. Sería ideal para alcanzar el modelo de vida tan anhelado. Pero la idea es bastante errónea, los imperios mediáticos no dejaran de lado sus intereses por brindar una verdad en los hechos, los investigados no permitirán una vocería de sus negocios y muy probablemente se alzaran en armas, atentando con la vida del periodista hasta silenciarlo.
Trabajar por el progreso y por el amor a lo que se desea es obtener resultados a corto plazo, la remuneración estaría de la mano con el ideal de superación y fortalecimiento nacional, mas el valor de la vida no tiene precio y el silencio no es mas que un modo de considerar que lo ocultado es una trampa que impide hallar lo oculto. El periodista es el único que puede medir su capacidad profesional e investigativa asumiendo los riesgos que trae consigo una revelación. De allí se evaluará una similitud con Faundes o Pablos en la inmersión investigativa o una simple percepción de los hechos que valorarán la sagacidad de los periodistas investigativos del mañana.
