
Los medios de comunicación dejaron de ser el medio democrático y de divulgación, que era utilizado para reaccionar ante los entes de poder. Con su posición en manos de industriales y del mercadeo mundial, limitaron el bien público.
Con la invención del Internet se esperaba su posicionamiento como un modelo de libertad, de opinión pública y de interacción mundial; sin embargo las industrias mediáticas lo convirtieron en método para atraer a las masas consumidoras.
La Internet siguió recortándole espacio a la imprenta que creo Gutemberg, debido a la velocidad y cantidad de información que vieja a través de la red que provoca saturación de datos que contiene cantidad de fuentes, rapidez en la obtención de datos, disminución en costos de desplazamiento y confrontación de fuentes. “Pero Internet es inmenso como el mundo y controlarlo por completo le será muy difícil, sino imposible, a los emporios de la información”. Rodolfo Prada Penagos.
Desde este punto es importante pensar el periodismo desde dos aspectos: el sometimiento de los medio de información a las leyes del mercado y la globalización; y por el otro redescubrir audiencias y recuperar las necesidades informativas de los ciudadanos.
La televisión, la radio y la prensa ha sido trasladadas por la tecnología, la cantidad y la calidad de la información a la que se accede por el Internet, le permite al cibernauta encontrar lo que busca, más no limitarse a las noticias que deseen proporcionar los medios masivos, allí se puede encontrar cualquier tema, a cualquier hora y a muy bajo costo.
Aunque la crisis del periodismo no consiste únicamente en los nuevos métodos adquiridos para obtener información rápida, la disminución de tiempo que tienen los ciudadanos colombianos y la falta de cultura por la lectura construyen uno de los problemas del periodismo impreso; mientras la radio va acelerada, demasiada información que no puede ser procesada, ni releída.
Al igual que la radio, la televisión está marcada por la inmediatez y por la escasez de información en sus emisiones noticiosas, están tan limitadas al tiempo que no se da espacio para profundizar los hechos y así tener una mirada crítica de los acontecimientos.
Las industrias mediáticas han limitado la información, dándole prioridad al entretenimiento y a los programas que ofrezcan enfoque de recreación e unión familiar bastante superficiales. Se puede vislumbrar claramente en lo noticieros, donde los espacios noticiosos están limitando a 15 o 20 minutos y el resto del noticiero de 1 hora u hora y media a los deportes y farándula.
Además de los vagos y superficiales espacios para la critica y la información los géneros periodísticos se limitaron para dar cabida al entretenimiento. La crónica se dejo de lado y son muy pocos los cronistas que figuran en la pantalla (se habla de la televisión principalmente por que es uno de los medios más vistos y más llamativos para algunos colombianos), uno de ellos es Pirry que mas que información o narración de historias bajo una modalidad narrativa interactiva cada una de sus crónicas o aventuras son espacios de popularidad.
La opinión se quedo en sueños o en la burla. Los canales de televisión privada dan espacio a la opinión y al debate en programas que se transmiten a altas horas de la noche, cuando la mayoría de los televidentes están dormidos y bastante cansados para levantarsen temprano la siguiente mañana, aunque se debe reconocer que los temas son de interés están en un horario no muy apropiado.
Y que decir de los canales públicos. El deporte es uno de los espacios de interés para algunos colombianos; sin embargo están faltos de cultura de dominación de los temas y documentación. La critica que se ha levantado entre los periodistas deportivos es la Tele polémica “Las discusiones muchas veces son sin sentido y parece que tuvieran un libreto que los obligara a pelear cada diez minutos. En eso es experto un panelista de ese programa y una de las personas que menos sabe de fútbol en Colombia: Edgar Perea”. Manuel Carreño. Columnista invitado.
Tal parece que los medios de comunicación dejaron en vilo la suerte de sus televidentes en programas de entretención carentes de objetividad e idealización cultural y educativa; además de incumplir con sus objetivos principales: educar, informar y entretener.
Se debe aspirar a la creación de modelos críticos y de opinión que no se limiten a lo acordado por las industrias y el mercado informativo, por el contrario se construya una identidad democrática y participativa capaz de tomar decisiones que contribuyan al país. Lo importante serpia redireccionar los objetivos y a la audiencia.
Con la invención del Internet se esperaba su posicionamiento como un modelo de libertad, de opinión pública y de interacción mundial; sin embargo las industrias mediáticas lo convirtieron en método para atraer a las masas consumidoras.
La Internet siguió recortándole espacio a la imprenta que creo Gutemberg, debido a la velocidad y cantidad de información que vieja a través de la red que provoca saturación de datos que contiene cantidad de fuentes, rapidez en la obtención de datos, disminución en costos de desplazamiento y confrontación de fuentes. “Pero Internet es inmenso como el mundo y controlarlo por completo le será muy difícil, sino imposible, a los emporios de la información”. Rodolfo Prada Penagos.
Desde este punto es importante pensar el periodismo desde dos aspectos: el sometimiento de los medio de información a las leyes del mercado y la globalización; y por el otro redescubrir audiencias y recuperar las necesidades informativas de los ciudadanos.
La televisión, la radio y la prensa ha sido trasladadas por la tecnología, la cantidad y la calidad de la información a la que se accede por el Internet, le permite al cibernauta encontrar lo que busca, más no limitarse a las noticias que deseen proporcionar los medios masivos, allí se puede encontrar cualquier tema, a cualquier hora y a muy bajo costo.
Aunque la crisis del periodismo no consiste únicamente en los nuevos métodos adquiridos para obtener información rápida, la disminución de tiempo que tienen los ciudadanos colombianos y la falta de cultura por la lectura construyen uno de los problemas del periodismo impreso; mientras la radio va acelerada, demasiada información que no puede ser procesada, ni releída.
Al igual que la radio, la televisión está marcada por la inmediatez y por la escasez de información en sus emisiones noticiosas, están tan limitadas al tiempo que no se da espacio para profundizar los hechos y así tener una mirada crítica de los acontecimientos.
Las industrias mediáticas han limitado la información, dándole prioridad al entretenimiento y a los programas que ofrezcan enfoque de recreación e unión familiar bastante superficiales. Se puede vislumbrar claramente en lo noticieros, donde los espacios noticiosos están limitando a 15 o 20 minutos y el resto del noticiero de 1 hora u hora y media a los deportes y farándula.
Además de los vagos y superficiales espacios para la critica y la información los géneros periodísticos se limitaron para dar cabida al entretenimiento. La crónica se dejo de lado y son muy pocos los cronistas que figuran en la pantalla (se habla de la televisión principalmente por que es uno de los medios más vistos y más llamativos para algunos colombianos), uno de ellos es Pirry que mas que información o narración de historias bajo una modalidad narrativa interactiva cada una de sus crónicas o aventuras son espacios de popularidad.
La opinión se quedo en sueños o en la burla. Los canales de televisión privada dan espacio a la opinión y al debate en programas que se transmiten a altas horas de la noche, cuando la mayoría de los televidentes están dormidos y bastante cansados para levantarsen temprano la siguiente mañana, aunque se debe reconocer que los temas son de interés están en un horario no muy apropiado.
Y que decir de los canales públicos. El deporte es uno de los espacios de interés para algunos colombianos; sin embargo están faltos de cultura de dominación de los temas y documentación. La critica que se ha levantado entre los periodistas deportivos es la Tele polémica “Las discusiones muchas veces son sin sentido y parece que tuvieran un libreto que los obligara a pelear cada diez minutos. En eso es experto un panelista de ese programa y una de las personas que menos sabe de fútbol en Colombia: Edgar Perea”. Manuel Carreño. Columnista invitado.
Tal parece que los medios de comunicación dejaron en vilo la suerte de sus televidentes en programas de entretención carentes de objetividad e idealización cultural y educativa; además de incumplir con sus objetivos principales: educar, informar y entretener.
Se debe aspirar a la creación de modelos críticos y de opinión que no se limiten a lo acordado por las industrias y el mercado informativo, por el contrario se construya una identidad democrática y participativa capaz de tomar decisiones que contribuyan al país. Lo importante serpia redireccionar los objetivos y a la audiencia.
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